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Francois Toulouse
Fundador de The French Steakhouse

Francois Toulouse, nuestro primer chef y fundador de The French Steakhouse, nació en Saintes Maries de la Mer, un pequeño pueblo pesquero con cerca de 550 habitantes. Pasó sus años de formación con sus padres en el pequeño café-restaurante junto al puerto. A medida que iba creciendo, con frecuencia ayudaba a su padre en la cocina y comenzó a gustarle la preparación de comidas. Asistió a los colegios normales e hizo amigos con facilidad.

Durante las vacaciones de verano solía ir con su mejor amigo Pierre a la estancia de su tío en Camargue, el único lugar en Europa donde las vacas, toros y caballos aún deambulan libremente y ocasionalmente los vaqueros los arrían. Francois se convirtió en un buen jinete. Cuando tenía aproximadamente diecisiete años, un nuevo escribano adjunto se mudó al pueblo junto a su adorable hija Cecilia. Francois fue cautivado de inmediato por su impactante belleza. En ocasiones iban a caminar al puerto y a bailes en la iglesia, y su relación fue creciendo y madurando.

Un día, mientras arriaba los animales, Francois tuvo un accidente. Cayó de su caballo, se rompió la pierna en dos lugares y tuvo una lesión en la columna vertebral. Lo llevaron de urgencia al hospital más cercano, en Arles, a 36 km (21 millas) al norte de Saintes Marie y lo enyesaron. Estuvo seis semanas en el hospital y, sin poder comunicarse, extrañaba terriblemente a Cecilia. Cuando salió del hospital, Cecilia se había enamorado de su mejor amigo, Pierre. Devastado, Francois empacó algunas cosas, tomó el ómnibus a Marsella y aceptó un trabajo de marinero en el primer barco que quiso llevarlo. Descubrió que el trabajo era duro, pero no sufría viendo a Cecilia y Pierre juntos. Sin embargo, ella siempre estaba en su mente. Mientras estuvo en el barco, su vieja herida comenzó a molestarle nuevamente y tuvo que quedarse en la enfermería durante alrededor de una semana. El primer puerto al que ingresaron fue el de Río de Janeiro, en Brasil, y el médico del barco decidió hospitalizarlo allí. Tres semanas más tarde, Francois estaba listo para volver a viajar, pero su barco había zarpado y no se esperaba que zarparan otros barcos pronto debido al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Tuvo una serie de trabajos, especialmente en restaurantes. La pérdida de Cecilia todavía lo inquietaba y no podía establecerse en ningún lado. Una tarde, mientras tomaba un trago en un bar, conoció a alguien que iba a llevar una gran manada desde las planicies de Brasil, cruzando el Río Iguazú, a través de Uruguay y hasta la Argentina. De inmediato lo atrajo Buenos Aires, solicitó un puesto en el famoso Shorthorn Grill en la calle Corrientes en donde aprendió a preparar una de sus especialidades: "El Churrasquito". El chef del grill más distinguido de Buenos Aires, La Bourgogne, Restaurante del Alvear Palace Hotel, el lugar donde comía y bebía toda la gente de la alta sociedad, supo acerca de Francois y lo contrató como chef sous. Se convirtió en un chef muy conocido y cocinó para muchas figuras prominentes, entre ellas Juan Domingo Perón y su mujer, Evita. Cuando Francois vio a Evita por primera vez, su corazón se vio desbordado por los recuerdos de su Cecilia. A Juan y Evita les gustaba su manera de cocinar y cuando Juan Domingo Perón se convirtió en presidente en 1946, le ofrecieron a Francois ser su chef personal en la residencia presidencial. Francois no lo dudó y aceptó de inmediato. Todos los días preparaba la selección de platos más exquisita para agradarle a Evita.

Él la adoraba y la admiraba en secreto. Pero los años pasaron y en 1952 Evita enfermó y murió. Francois quedó devastado por su repentina muerte, extrañaba el aroma dulce de su perfume y entonces supo que debía irse una vez más. Su viaje lo llevó a Chile, en donde consiguió trabajos temporales en viñedos.

De a poco continuó por Bolivia y Perú y finalmente se quedó en Barranquilla, Colombia. Cuando llegó a Barranquilla, era temporada baja para el turismo y ninguno de los restaurantes necesitaba un chef. Un amigo al que había conocido en La Paz, Bolivia, tenía un negocio de antigüedades y lo contrató a Francois para que lo ayudara. Un día, una hermosa joven de Aruba pasó por allí con sus padres y Francois los atendió. Eligieron algunos artículos y le pidieron a Francois si podía llevarlos a su habitación en el hotel en que estaban. Al atardecer Francois fue a entregar la caja de antigüedades. Golpeó a la puerta y la abrió la joven que había visto en el negocio. Francois le dio la caja, su mano rozó la de ella y sus ojos se encontraron un instante. Los interrumpió la voz de la madre, quien preguntó: "Rosita, ¿quién es?" Ella bajó los ojos, le agradeció por haberles llevado la caja y entró. Desde ese momento todo lo que ella hizo fue pensar en ese hombre apuesto.

Esa misma semana el pueblo festejaba la tradicional "Feria de la Flores", con su gran desfile anual. Muchas personas del pueblo bailarían en las calles con los trajes del lugar mientras otras los mirarían a medida que pasara el desfile. Allí es donde Francois y Rosita volvieron a encontrarse. Alentado por su sonrisa sensual, Francois se acercó a ella y la invitó a disfrutar con él de las festividades. Bailaron, conversaron y rieron mucho, convirtiéndose en una pareja inseparable. Cuando los padres de Rosita se dieron cuenta de que algo estaba comenzando a crecer entre ellos, hablaron con Francois y le preguntaron si le interesaría vivir y trabajar en Aruba. Los padres de Rosita eran los principales accionistas del Complejo Vacacional Manchebo Beach y planeaban abrir un restaurante allí. Francois aceptó el puesto de chef. Debido a su experiencia culinaria anterior, le dieron vía libre para que desarrollara sus platos más exquisitos en el menú y decorara el restaurante. Su recepción de bodas coincidió con la inauguración de The French Steakhouse y Rosita se veía adorable con su largo vestido de novia. The French Steakhouse adquirió una reputación de brindar excelente comida y servicio, gracias al amor y la devoción de Francois en la cocina y a su insistencia en cuanto a perfección y alta calidad. Francois y Rosita trabajaban muchas horas juntos en el restaurante y preparaban los platos más delicados. En sus días libres, les encantaba andar en la lancha a motor del padre de Rosita y recorrer Aruba. Entonces, un día, cuando estaban en uno de sus paseos alrededor de la isla, comenzó a soplar un viento extremadamente fuerte que hizo que su pequeña lancha se diera vuelta. De inmediato Francois se dio cuenta de que Rosita se había golpeado con algo y estaba en problemas. Nadó hasta ella lo más rápido que pudo para ayudarla a subir nuevamente a la lancha. Fue difícil sostenerla dado que ella estaba inconsciente y no podía ayudar, pero de algún modo pudo hacerlo. Sus brazos y piernas se estaban cansando. No podía sostenerla mucho tiempo más, y vio que el bote se estaba hundiendo. Una vez que el bote se hundió, Francois se dio cuenta de su destino, la abrazó por última vez y ambos se ahogaron.

Nunca se encontraron los restos de Francois y Rosita y el personal de The French Steakhouse nunca ha podido enterrar formalmente a su fundador y a su esposa...

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